Educando a nuestros hijos
Autoestima, la clave de la felicidad*
Autoestima es la energía afectiva con la que me vinculo conmigo mismo. Es la percepción valorativa de mi ser. Para Plenitud autoestima es sinónimo de personalidad madura.
Un sujeto que se lleva el mundo por delante no es un sujeto que se estima a sí mismo; es más bien un ser temeroso que arremete primero por miedo a sufrir o ser herido.
Un sujeto con baja autoestima es un ser que sufre. Le cuesta alcanzar sus metas, ya sea por falta de confianza en sí mismo o por proponerse objetivos desmedidos. Se le dificulta tomar decisiones que lo involucren, suele bloquear su creatividad por temor a ser reprendido, quedar en ridículo o no ser aceptado.
Es un ser sumamente competitivo y tiene dificultades para adaptarse a los límites, ya sea porque no los respeta o porque al respetarlos se convierte en un ser dependiente y sumiso.
Quiere agradar y complacer continuamente al otro, por este motivo le cuesta asumir críticas. Sin embargo él mismo se convierte en un ser hiper-critico con los demás (y con sí mismo) porque generalmente ve los aspectos negativos de las situaciones, las personas o las cosas.
El sujeto que carece de autoestima siente que no es merecedor de cariño, vivirá sintiéndose rechazado, con desconfianza, repudiando su capacidad intelectual, su aspecto físico y su mundo espiritual.
Es muy probable que este vinculo hostil que el sujeto entabla con sí mismo lo traslade a quienes lo rodean.
La autoestima se aprende
Sabemos que la autoestima se aprende. Desde muy pequeños empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros padres, hermanos, maestros, compañeros. Es decir que es durante la primera infancia cuando se moldea la emoción y el sentimiento hacia nuestra persona.

Como padres no sólo gestamos un cuerpo, sino que a través del contacto cotidiano generamos el inicio de la autoestima en nuestros hijos. En principio con nuestras acciones, luego con nuestras palabras y siempre, pero siempre con nuestro amor.
Amar a nuestros hijos implica confiar, contener, escuchar, cumplir promesas, alentar y también saber poner limites. Amar es respetar su identidad, su naturaleza y es enseñarle a amar, amando.
* A raíz de nuestra participación (como invitados) en el programa "interrogantes" de Viviana Haye, Radio Nueve50 (950 AM) el jueves 19 de octubre de 2006. Agradecemos la invitación