Transmutación de los vicios en virtudes
Utilidad
de las emociones en el campo social
La virtud y el vicio derivan de la emoción
y no son más ni menos que permanentes modalidades de
ella. Decimos, que la virtud es una modalidad permanente de
la emoción de amor y el vicio de la emoción de
odio. El medio de fortalecer las virtudes y eliminar los vicios
es actuar directamente en el aspecto emocional del carácter.
El desarrollo de la emoción de amor es el medio más
eficaz de educir el carácter moral, pues las virtudes
son las flores y frutos que brotan de la raíz de amor.
Según Bessant, podemos formular la ley de amor en estos
términos: "Mirad a los viejos como a padres; a los
de vuestra edad como a hermanos; a los menores como a hijos.
En esto se resumen las relaciones humanas". Este concepto
adquiere una relevancia superlativa si lo aplicamos en el trabajo
social que es el que ulterrimamente realiza la escuela. Pues
el hombre que dilata sus relaciones de amor, vela por el bienestar
de la comunidad con tanto interés como el de su propia
familia y procuraría trabajar por el bien público
con tanto ahinco como por el de los suyos. Después ampliará
su esfuerzo trabajando por la nación y por la humanidad.
En el actual estado de evolución, pocos son capaces de
amar a la humanidad, aunque muchos dicen amarla y no están
dispuestos a auxiliar al prójimo. En la participación
activa en bien de la humanidad está la utilidad de la
emoción de amor -pues el servidor de la humanidad no
menosprecia a los seres humanos que están cerca y no
se conforma con sensiblera simpatía por los que están
lejos-.
La utilidad del odio no es tan evidente a primera
vista, y sin embargo tiene mucha importancia. Cuando estudiamos
el odio vemos que su esencia es desintegración y destrucción,
por lo tanto nos parece pésimo."Cualquiera que oborrece
a su hermano es homicida", dijo San Juan I. 5.15. Porque
el homicidio no es más que una expresión de odio;
es una fuerza destructora que quebranta familias y naciones.
Sin embargo el odio tiene la utilidad de separar elementos incapaces
de unirse y así evita continuos roces. Respecto a las
gentes de carácter incompatible, mejor es que se separen
y sigan diversos caminos de evolución, que permanezcan
juntos con peligro cierto de acrecentar mutuamente siniestras
emociones.
En segundo lugar, la repulsión de un
alma medianamente evolucionada hacia una mala persona es beneficiosa,
porque le libra de quedar pervertida como ella, pues aunque
la repulsión sea odio, la preserva de una influencia
a que de otro modo podría sucumbir. Diría el Budha
"no es buena compañía un mentecato; y si
no encuentra en el camino uno igual o superior a él,es
preferible que siga solo en el camino". El menosprecio
hacia el mentiroso, el hipócrita y el cruel con los débiles
es una emoción tan útil para quien la siente como
para quien es depositario, porque a uno le preserva de caer
en los mismos vicios y en el otro despierta un sentimiento de
vergueneza capaz de levantarle del lodo en que se arrastra.
La intolerancia con el mal es mucho mejor que la indiferencia.Tolerar
el error es combatir la verdad.
Al elevarse el hombre al punto desde donde no
odia ni al pecador ni al pecado, la fuerza desintegradora del
elemento que los seres humanos llaman odio es para él
una energía utilizable para destruir los obstáculos
que entorpecen el sendero de la evolución. Tan sólo
cuando la perfeccionada sabiduría conduce las energías
constructivas y destructivas y el perfeccionado amor es la fuerza
motora, es posible utilizar la energía destructiva sin
caer en el radical pecado del sentimiento de separatividad,
que es la "magna herejía", porque entraña
oposición a la ley del conjunto evolucionante hacia la
unidad. El santo perfecto lo mismo se identifica con el pecador
que con otro santo, pues igualmente divino son el pecador y
el santo, aunque estén en diferente etapa de evolución.
No levanta valla alguna entre sí mismo y el pecador,
sino que destruye la que el pecador opone, y de su mal participa
al hacerla partícipe de su propio bien.
Guillermo Días
Gómez
Director-Fundador de la Escuela Plenitud