¿Por qué estamos
enojados?
Si nos tomamos el trabajo de observar
el rostro de las miles de personas que caminan por las calles
de esta ciudad,seguramente llegaremos a la conclusión
que un alto porcentaje de ciudadanos tiene gesto de enojo o
de preocupación;el primero seguramente deriva del segundo,
pues muchas veces primero nos preocupamos y luego nos enojamos
por las circunstancias.
Pero, alguna vez nos hemos preguntado
¿por qué estamos enojados? Y aún más
profundamente ¿nos hemos preguntado el por qué
de los distintos estados de ánimo? y más precisamente
¿logramos identificar nuestras emociones, entre las cuales
se destaca el estado de animo?.
Por lo general experimentamos el
estado, pero no nos detenemos a averiguar el origen del mismo.
Una tarea interesante que deberíamos hacer es manejar
el enojo y comprender que éste siempre se trata de una
reacción secundaria. Deberíamos averiguar que
hay por debajo del enojo, como por ejemplo ¿me siento
dolido por la situación social? ¿me siento celoso,
frustrado, insatisfecho, no estoy motivado?. Tal vez estos sentimientos
sean los causantes del enojo, pero al no reconocerlos sólo
nos quedamos con la apariencia, con la manifestación
externa de la emoción.
Está comprobado que siempre
hay opciones cuando se trata de dar una respuesta a los estados
emotivos y cuanto más maneras conozcamos de responder
a una emoción tanto más rica será nuestra
vida.En la materia Filosofía de la Conducta , que se
imparte en nuestra Escuela de Formación Humanística
Plenitud, hay un tema titulado "conciencia de sí
mismo". Mediante el diálogo se trata que el educando
reconozca los propios sentimientos y construya un vocabulario
adecuado para expresarlos. Que aprenda a ver los vínculos
existentes entre pensamiento, sentimiento y reacciones. Que
entienda las consecuencias posibles de elecciones alternativas.
Y aplicar todas estas percepciones en decisiones que deba tomar
en torno al perfeccionamiento emocional, la disciplina mental,
el mejoramiento de la conducta, el autocontrol, el mejoramiento
de la convivencia. En una palabra, ser dueño de lo que
sentimos y pensamos y no reprimir o cubrir con una máscara
las expresiones internas del ser.
Esta tarea empieza con un cambio
de actitud que esta basado en un sinceramiento consigo mismo.
Es decir, no mentirnos, no ocultar, no cubrir la herida sino
por el contrario dejarla al aire para que se cure. En la tarea
del autoconocimiento es negativo cubrir o vendar la herida emocional
o mental, pues éstas no cicatrizan como las del cuerpo
físico, sino que permanecen en nuestro inconciente y
son condicionantes de la vida.
Además, enseñamos
a nuestros alumnos a tener el valor de reconocer las propias
fuerzas y debilidades y verse a uno mismo optimistamente evitando
una baja de la propia estima.
Otro punto en el cual se insiste,
dentro del tema tomar conciencia de sí mismo, es darse
cuenta de lo que hay detrás de cualquier sentimiento.
Por ejemplo, determinar el origen del enojo. Muchas veces estamos
enojados por nimiedades, pero éstas son la máscara
que ocultan situaciones más profundas que una vez develadas
retorna a nosotros la paz y la alegría. Pero al no saber
como efectuar este autoanálisis preferimos manterner
el sentimiento de enojo a enfrentarnos a nosotros mismos.
La tarea de tomar conciencia de
sí mismo no termina en solucionar los problemas individuales
del educando, sino que aprenda a comprender a los otros. En
este último caso el alumno aprende a desarrollar la empatía.
Es decir, comprender los sentimientos de los demás y
respetar las diferencias entre lo que cada uno siente respecto
de las mismas cosas. Dentro de nuestro programa de Filosofía
de la Conducta, las relaciones interpersonales son fundamentales
por cuanto nos perfeccionamos en compañía del
otro. En las relaciones interpersonales debemos aprender a escuchar
y a formular preguntas correctas. Aprender a discernir entre
lo que el otro expresa y los propios juicios y reacciones. A
ser positivos, antes que estar enojado o en una actitud pasiva. Aprender el arte de la cooperación, tener buena actitud
de solucionar los conflictos y saber respetar los compromisos
establecidos en una negociación.
Guillermo Días
Gómez,
Director-Fundador de la Escuela Plenitud